Humor en los poemas de Luis Rogelio Nogueras


Jorge Ángel Hernández , 31 de octubre de 2008

En la obra poética del cubano Luis Rogelio Nogueras abundan los casos de perfecta fusión de poesía y humor.

Por la propia naturaleza a que ha arribado el fenómeno en este análisis, desatenderé aquellos momentos en los que Nogueras suele combinar textos de procedencia genérica variada con su poesía,1  y me limitaré a buscar en el poema, en el texto estrictamente poético, tal como él mismo lo recomendara en Imitación de la vida con una cita de Oliverio Girondo: “…con un pezgrifo arcoiris la mínima / plaza de la frente hay que / buscarlo / al poema”.

Comencemos por un texto que, además de integrar la poesía y el humor, juega con la visión teleológica arquetípica de la poesía:

Horario de oficina
Con sólo alzarte la falda
correrte un poco las bragas
separar las piernas
             sobre el buró
junto a la máquina de escribir
harías poesía
pero claro que no debes comentarlo
            con tus amigas
mucho menos con tu esposo
difícilmente entenderían
que se trata
de un asunto literario.

La poesía es el objeto lírico de este poema. Aquí, se ha remarcado la cercanía entre la realización material del amor, del deseo sexual y de su plenitud más audaz, con el carácter sublime del texto literario, específicamente de la poesía. Solo la audacia de lograr el acto, en la contigüidad material de esa máquina de escribir, produciría la poesía más auténtica.

Semejante proposición lírica puede gozar de una seria autenticidad, esto es, sin guiños humorísticos, aunque la propia  atmósfera, en la que se mezclan las fuentes del sexo y de los estatutos del comportamiento social laboral, va creando un amago disyuntivo susceptible de aprehenderse en la simultaneidad sustitutiva requisitoria para su resultado cómico. No obstante, la advertencia siguiente sí marca la manera irónica, pues, ese hecho sublime no debe ser compartido con las amigas ni, desde luego, con el esposo, de modo que nos encontramos ante una subversión de los códigos familiares que es, en sí, un estatuto poético sublime. Este punto de la circunstancia planteada en el poema implanta un nuevo giro en el proceso de codificación, pues, al descubrir que es casada esa mujer a la cual se le ha propuesto hacer poesía a través de una ruptura de los códigos institucionales, ofrece una dimensión que pone en tela de juicio las convenciones sobre el matrimonio al mismo tiempo en que se vapulean las convenciones de comportamiento laboral. Así, lo que debía provocar rechazo, asombro escandaloso, intolerancia, como lo entiende Bousoño, es en realidad el punto clave de la sublimidad.

No se trata de que el sexo y la pasión física en sí conlleven a una esencia poética, sino de que ello se consuma por encima de los estamentos que lo proscriben y que, en lugar de degradarse, crece por su aspecto sublime. E insisto en que la subjetividad lírica de este poema descansa en el sentido de la poesía, en función del cual se colocan las otras acciones sugeridas. El final del poema es, sin más, un chiste. Con un chiste Nogueras se enfrenta a la condición emocional, a la proposición estética del texto y, sobre todo, a esas mismas concepciones de fondo que proscriben relación semejante y que, por tanto, continuarán seleccionando la codificación enmarcada en las convenciones sociales ya establecidas sobre el matrimonio monogámico, y la posible recepción cómica que depende, justo, de que estas concepciones gocen de plena vigencia en la cultura en que se enuncian. La ironía, en este caso, cumple una doble función: cómica y poética.

En el propio cuaderno hallamos el poema “Mirando un grabado erótico chino”, en el que no entran, como en el anterior, tópicos de infidelidad matrimonial sino de las posibilidades en la expansión sexual del ser humano, bajo una subliminal fantasía mítica latina, según sea la cultura que lo represente. Convoquemos el texto:

Mirando un grabado erótico chino
Mirando un grabado erótico chino
tú me preguntaste
que cómo era posible hacerlo de ese modo

Lo intentamos
¿recuerdas?
Lo intentamos

Pero fue un fracaso
China tiene sus arcanos
China tiene sus secretos
China tiene sus murallas infranqueables
3

De inicio, el procedimiento seguido parece análogo al poema que recién analizamos, sin embargo, algunas diferencias merecen nuestra atención. En primer lugar, la atmósfera previa a la solución del poema, el transcurso informacional, no se muestra ya tan seguro en la posible hilaridad, pues se plantea un asunto que comparten el sujeto lírico y el alocutario y que, también, va a ser compartido con el receptor. El argumento, entonces, pudiera concluir con el fracaso, con la revelación de que fuese imposible conseguir algo que, a todas luces, se ha ansiado y, más que eso, se ha buscado. Estamos en presencia de un tópico arrastrado por la tradición poética que contiene en su arsenal subliminal la tradición popular de conseguir la heroicidad mítica sexual. Nogueras resuelve ese peligro de estancamiento en el concepto mismo del poema agregando una cláusula que distancia esa continuidad y que, además, se apropia de frases del habla para someterlas a una nueva dimensión semántica. El contexto establecido en la sintagmática del poema permite la significación cómica, pues lo que en otro momento sería un axioma un tanto misterioso, incluso místico, en este revela que es obvio que ciertas cosas  (dibujadas, ancladas en la tradición mitológica o en la leyenda popular acaso) no se pueden alcanzar materialmente, aunque se ansíen.

No veo por qué tenemos que expulsar al resultado humorístico, a lo cómico, de la condición estética, cuando en estos ejemplos —y pudiera localizar muchos otros en poetas como Aquiles Nazoa, Roque Dalton, Nicolás Guillén…, cuyos textos van imbricando aquello que en Quevedo aparecía aún escindido— apreciamos que los principios de los recursos de la expresión poética, como el mismo Bousoño lo observara, son los mismos que los del chiste, o aquellos que en general se emplean para buscar la risa.

Sería algo similar a desterrar de lo poético la décima por la simple circunstancia de que los sectores populares se han apropiado de ella. Vale, de momento, continuar con el análisis planteado a partir de los recursos humorísticos en la poesía de Luis Rogelio Nogueras, pues reconozco que no es recomendable enfrascarse en la implantación de veranos con apenas un par de golondrinas.
También girando alrededor de las relaciones amorosas, el poema “La hora señalada” crea un interesante vínculo entre el sentimiento típicamente poético de la frustración y el sentido del humor con que esta pudiera interpretarse.

La hora señalada
La boca buena, imperturbable, acepta por fin
        el reto de la boca mala,
que le ha jurado cacería eterna
(como en esos spaguetti-westerns
donde un pistolero bueno, imperturbable,
acepta por fin el reto del pistolero malo
que le ha jurado cacería eterna,
hasta que se encuentran por fin,
en un pequeño pueblo,
ambos de pie, frente a frente,
en la única calle solitaria y polvorienta).

Y entonces
avanzan despacio una hacia la otra
bajo el sol fijo.

La boca mala besa primero, pero falla;
es la boca buena la que hace blanco
y mata.
4

En este poema se parodia con ironía, aunque también con alto grado de apropiación asumida, intertextualmente incluso, una escena tópica de los filmes del oeste, con una sustitución de personajes o, mejor, de funciones de cada personaje. Se trata de una traslación engañosa que utiliza un código referente convencional ajeno al significado que habrá de proponerse, para subvertir no precisamente ese código anterior, sino uno nuevo, inesperado, que, en realidad, había permanecido oculto a la mirada inicial. Debe tenerse en cuenta, en este caso, que la invocada sublimidad de las bocas que se besan arriesga la propia emoción estética que solemos exigirle a un buen texto de nuestra era poética; sin embargo, lo que le permite recuperarse  de ese trance es la fusión final entre humor y emoción estética, esto es, entre poesía y risa. La tensión del western, no importa si spaguetti,5  ayuda a la tensión poética misma y culmina en un resultado que es, a la vez e indisolublemente, sublime y cómico.

En “La suerte está echada”, el riesgo poético es mayor pues el poeta se entrega a una frase propia del habla vulgar para significar un sentimiento de despecho.

La suerte está echada
Se acabaron los poemitas lacrimógenos
las noches de insomnio
los dos paquetes de cigarrillos al día
la falta de apetito
el mal humor
las miradas perdidas en el aire
detrás de moscas invisibles o musarañas.
Se acabaron los dibujitos abstractos
en el mantel con la punta del cuchillo
la palidez
los polvorientos sonetos con estrambote al estilo de Navarro
las miradas ansiosas al teléfono
el mudo interrogatorio al cartero

A partir de hoy todo va a cambiar
¿Te fuiste con tus lindos ojos azules?
Mala suerte
Que te vaya bien
(y los hermosos ojos azules
te los puedes meter en tu inolvidable culo)
6

La carga de tensión sobre un tópico que arrastra un arquetipo poemático, poetizado desde el inicio con cierta ruptura declamatoria, de ironía algo velada, pero construido a partir de frases que deben su existencia a las normas de la construcción poética per se, va a finalizar justo con el chiste, de tono vulgar incluso. ¿Podemos desterrar esta vulgaridad solo porque remite a ese carácter soez? La expresión final de este poema, además de crear una anteposición entre todo el parlamento de declamación inicial y el sentido real de la conclusión expuesta, contradicción que debe ser resuelta en el plano receptivo, remite a un código precedente de expresión popular, a una manera del habla que, en rigor, y aunque vulgar en efecto, expresa figurativamente. La presencia del adjetivo inolvidable en ese último verso define esta fusión y, lo que va más allá, atenúa la agresividad de la expresión vulgar en el plano receptivo.

El texto de Nogueras resume, por tanto, varios estamentos a los que me he estado acercando. Primero, la endeble frontera entre el humor y lo cómico; segundo, la posible inmanencia del humor en cualquiera de las manifestaciones expresivas, por sublimes tradiciones que arrastren, y tercero, la pertinencia de las técnicas que conducen a la risa con independencia de las zonas de ideología que puedan excluirlas —y entiéndase lo de ideología en su más amplio sentido, es decir, más allá de un contexto conceptual político específico.
En la poesía de Luis Rogelio Nogueras se hallan antecedentes de lo que sería La forma de las cosas que vendrán en relación con lo humorístico como condición poética posible. En el poema “Ulises”, de Imitación de la vida,7 el humor se manifiesta a la par de la emoción estética y se emplea el arquetipo de Penélope en oposición al abandono del esposo. Allí, el camino heroico se hace baldío, no por sí mismo, sino por la imposibilidad de sustentar el mito. También de este mismo poemario pueden servir como ejemplos “Acta”, “Epater le burgeois”, “Que” y “El mal poeta enamorado”.8 Con anterioridad, además de las aisladas salpicaduras de varios textos y de las ya mencionadas y evadidas antologías apócrifas, podría mencionar “El gran Soneto”,en el que la parodia juega un papel definitivo. Como se trata de ubicarnos entre la pared y el texto, y no de un exhaustivo análisis literario, creo que por ahora baste esta suma de ejemplos para seguir en el empeño de asumir lo humorístico con una más amplia perspectiva.

1-He tratado ya el tema en mi ensayo “Nogueras, el apócrifo”,  incluido en mi libro Ensayos raros y de uso, Sed de Belleza Editores, 2001.
2-La forma de las cosas que vendrán, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1989, p. 66.
3-Op. cit., p. 67
4-Op. cit., p. 44
5-Ignacio Ramonet ha revelado cómo estos oestes italianos aprovechaban los tópicos del género, a los que estaban forzados los realizadores, para reconstituir subliminalmente los valores resultantes de la escena, o de las microhistorias. Véase “Los westerns italianos: metáforas políticas”, en Propagandas silenciosas. Masas, televisión y cine, Fondo Cultural del ALBA, 2006, pp. 135-146.
6-Op. cit., p. 43
7-Imitación de la vida, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1981. p. 41.
8-Edición citada, páginas 105, 106, 42 y 45, respectivamente.
9-Las quince mil vidas del caminante, Ed, Unión, La Habana, 1977. p. 106.

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2 pensamientos en “Humor en los poemas de Luis Rogelio Nogueras

  1. Mayrel, estamos en estos momentos a la búsqueda de una editorial para publicar un libro de poemas de Wichy que se titula “me quedaría con la poesía”. En el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, con sede en La Habana puedes escribirle a su director, el poeta Víctor Casaus ya que ellos tienen algunas publicaciones de Wichy y te daría información sobre cómo adquirir un ejemplar físico.

    centropablo@cubarte.cult.cu

    Saludos y muchas gracias por tu opinión.

  2. hola, quisiera saber si es posible encontrar las obras de Nogueras en papel. Este sitio es una excelente idea, me gusta mucho, pero es dependiente del acceso a internet.
    saludos.

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