Aunque no me lo proponga, la sensualidad está siempre


Por: Susana Méndez – 2012-04-20 Fuente: CUBARTE

Ernesto García Peña es un hombre sencillo y su arte goza de gran prestigio entre los críticos y de gran popularidad entre las personas no especializadas; sus piezas gustan tanto en su condición original como en las aplicaciones a productos culturales que durante años han sido demandados por el público en general, en toda la isla y en el exterior.

Obras suyas se encuentran en los museos Nacional de Bellas Artes, de Cuba; de Arte Memorial América Latina, de Brasil; de Arte Moderno Miskolc, de Hungría; de Arte de Las Américas, de Nicaragua, así como en colecciones institucionales y privadas de países como, España, Estados Unidos, Canadá, Panamá, México, Yugoslavia, Suiza, Francia, Rusia y Japón.

Le han sido conferidos entre otros muchos reconocimientos la Distinción por la Cultura Nacional, en 1996 y el Diploma al Mérito Artístico del Instituto Superior de Arte de Cuba, en el año 2001.

A pesar de todo esto, de tantos años de carrera artística exitosa, García Peña sigue intentando, maneras diferentes e inquietantes, en una búsqueda incansable, en una lucha por no estancarse, por continuar develando misterios y haciendo poesía en trasparencias y colores.

En sus imágenes de alto erotismo, se siente suavidad y ternura. Es como si aclarara que en el sexo reflejado hay amor más allá de la pasión. ¿Es su intención?

Sí, es mi intención, es que no concibo una cosa sin la otra, todo lo veo muy relacionado y no me podría desprender, aún cuando existan obras donde algunas personas puedan pensar lo contrario, claro porque todo el mundo tiene una apreciación diferente de los aspectos de la vida, a lo mejor hay quien ve mucho erotismo en una obra que para mí no lo es tanto o puede ser que yo sienta mucho más esa sensación; yo no concibo llegar a un estado erótico sin sensibilidad y ternura, y sin pasión no se puede llegar a nada de eso.

Muchos consideran su pintura erótica, ¿qué piensa usted realmente al respecto?

Está justificado que piensen así, pero yo sí hago diferencias en algunas pinturas que no tienen esa carga erótica, cuando me enfrento a un retrato o a un tema un poco diferente a la relación del amor entre la pareja, pues yo puedo tratar el amor filial, entonces cuando hago eso se ve la sensualidad, la ternura, la pasión, pero esa carga erótica tan grande no se la siento, yo lo desprendo y como el erotismo que reflejo no es agresivo pues por ahí puede ser que mucha gente no alcance a ver la diferencia.

Por la forma en que trabajo siempre doy algo bastante explícito y entendible para que se empiece a despejar el asunto que yo quiero llevar al espectador, pero no lo entrego todo de un primer momento, yo trato de atrapar al público y por lo general hay algún elemento reconocible que el observador si no es capaz de leer al principio después va a ir descubriendo otras cosas, que van complementando la idea inicial por la cual se interesó.

Es como una pequeña trampa para la cual me sirven los lenguajes figurativos, neofigurativos y de la abstracción, los voy modificando para llegar a que cada cual pueda apreciar la obra según su nivel, porque lo primero es que yo tengo que quedar satisfecho con lo que hago, pero en aras de reforzar ese sentimiento, esa idea, empiezo a incorporarle elementos que no son nada convencionales, trato de ir comprometiéndome plásticamente con formas y soluciones que no son las consabidas; yo no soy de esos pintores que hacen los detalles, yo me voy por la esencia del asunto.

Ahora mismo allí hay un cuadro de Lennon, ya yo tengo los elementos que tengo que empezar a trabajar desde el punto de vista del retrato, pero voy a modificarlos, ya se ve a Lennon pero no me conformo con eso, trato de que sea él con otro significado que trate de dar su personalidad rompiendo el esquema del dibujo figurativo, del concepto clásico del retrato.

¿Tiene algún destino específico este retrato de Lennon?

Sí, tiene un destino muy específico, es un regalo que le quiero hacer a un gran amigo, amante de Lennon, que todo el mundo conoce, pero no voy a decir su nombre.

Algunos lo clasifican como un pintor-poeta, cercano al espíritu del Art Nouveau…

Bueno, me gusta que piensen así, no estoy en contra, y si no lo piensan igual, tampoco estoy en contra, estoy por la paz hace años, pero pienso que es natural ese pensamiento porque todo el mundo que haga arte es porque tiene gran alma de poeta y porque la poesía misma como hecho artístico es un elemento que ha influido y sigue influyendo mucho en la obra de todos los artistas cubanos; es muy difícil que te encuentres a un buen artista de cualquier manifestación que no conozca a grandes poetas y esa poesía que tanto influenció en los 60 o 70 a toda nuestra generación siempre está presente en nuestras obras.

¿Quién no leyó a Neruda, a Vallejo, a Whitman, a Martí?, eso yo lo llevo muy dentro, de manera muy fuerte, porque es algo que me place, leerlos, releerlos; pienso que todos los actos de la creación están cargados de poesía, de una intención poética, la poesía no es nada más que eso, el arte de crear y de ofrecerle a la expresión que uno quiere dar una connotación diferente, más plena, que alcance a tocar todas las sensibilidades de las mentes.

¿Y Walt Whitman sigue estando en la cabecera de su cama?

Sí, está ahí, está aquí y constantemente su libro está dando vueltas.

¿El libro El mar de los zargazos, de Manuel Orestes Nieto continúa apareciendo en sus obras de alguna manera?

Manuel Orestes Nieto, es un gran poeta y una gran amigo mío, panameño; su libro continúa siempre apareciendo en mi obra. Con él descubrí un mundo de imágenes en la literatura que ya eran coincidentes con ciertas impresiones que tenía; siempre he estado vinculado a ese poeta y con cierta regularidad intercambiamos ideas.

Su obra me sigue influenciando porque él tiene una visualidad que rebasa las estructuras de lo convencional y eso fue para mí lo más importante, que es al mismo tiempo un mundo de una fantasía que de pronto le da cuerpo a imágenes que también responden a otro mundo que no es lo tradicional, es una obra muy inteligente y creativa.

Hablando de poesía, recientemente usted ilustró un libro de Martí…

Sí, acabo de ilustrar, y va a salir próximamente, un libro que va a ser muy bonito, muy útil, una edición bilingüe de los Versos Libres de Martí; se ha hecho un trabajo arduo de mucha calidad tanto por parte de la Editorial José Martí, como por Keith Ellis que es el que tiene la responsabilidad real del libro, y tenemos muchas expectativas; es un volumen muy pretencioso en cuanto a diseño, tamaño y a los recursos que lleva, y es posible que en el transcurso del año se presente o en la próxima Feria del Libro.

Se nos quedó la respuesta de su relación con el Art Nouveau

¿El Art Nouveau? ¡Figúrate!, dejó una marca grande en mi obra, pero no veo su peso tanto ahora mismo sino en un momento determinado anterior; es algo que está implícito siempre en mi obra aún cuando se hayan modificado los códigos de representación, porque en el Art Nouveau está la estilización constante de la figura femenina y la interrelación de ésta con elementos de la flora y con otros totalmente abstractos; siempre me he quedado maravillado ante una obra de Art Nouveau y apreciarla en directo y en libros que me han obsequiado, ha alimentado por supuesto mi gusto hacia este tipo de obra, pero pienso que existen otros estilos, otras escuelas, otros géneros artísticos que han influenciado mucho en la obra que hago, no solo el Art Nouveau.

Yo comencé a estudiar en la Escuela de Instructores de Arte, terminé con 16 años, pude hacer las pruebas de la Escuela Nacional de Artes Plásticas e ingresé, luego trabajé allí durante mucho tiempo y por el reconocimiento que obtuve me convocaron a participar en la creación de los programas de estudio del Instituto Superior de Arte y luego me incorporé allí como alumno.

He tenido una formación muy vinculada a la academia y a la enseñanza artística; es lógico que con las clases recibí las influencia que habían recibido todos mis profesores Sosabravo, Armando Pose, Fajad Jamis, Fernando Luis, Antonia Eiriz, Adigio Benítez, Armando Fernández, son muchos los maestros que tuve y que ya eran herederos y forzosamente nos trasmitían esa herencia y nos dieron una formación muy fuerte desde el punto de vista de los conceptos de la historia del arte y de la estética; yo recuerdo las clases de cine de Valdés Rodríguez, de Mario Rodríguez Alemán, o las de estética de Benvenuto y Tajonera, todo eso te va a propiciar un referente de un estilo o de otro, que a veces no eres conciente pero sale de manera espontánea.

Yo me identifiqué mucho y me tracé objetivos para realizar mi obra de manera conciente cuando me deslumbré con el surrealismo, el futurismo y la nueva figuración, traté de valorar y tratar de hacer una apropiación de lo que más me gustaba de cada artista de estas tendencias, eso lo pude hacer de una manera más sistemática y con mayor disciplina cuando me fui a Angola en 1978, durante un año, como asesor de Artes Plásticas del Ministro de Cultura de ese país.

Allí tenía suficiente tiempo para estudiar y posibilidades de acceso a la información, entonces me dediqué a estudiar mucha Historia del Arte por mi cuenta a hacer indagaciones y anotaciones, lo cual fue muy útil para mí.

¿Fue lo más útil para usted de su estancia en Angola?

No, la experiencia de por sí fue muy importante, aun cuando haya tenido que asumir situaciones desagradables;; yo recuerdo que me decían que por qué no pintaba algo asociado al tema africano, porque yo seguía trabajando normalmente los asuntos que aquí trataba y yo no me preocupaba por eso, porque era algo que yo debía ir asimilando y saldría y así ha sido, uno de los últimos cuadros que hice, me sorprendió porque está motivado por la figura de un elefante y ya he hecho dos o tres variantes con ese tema de los elefantes vinculado a la figura masculina.

¿Por qué abandonó la docencia?

Bueno fue un abandono en el sentido de dar clases directamente, en un horario determinado y bajo un techo escolar, pero ejercer y exponer el arte, ya de por sí nos convierte en una especie de maestro, pues se enseñan cosas, muy buenas o muy malas, todo lo que se hace público es un ejercicio de la enseñanza.

En cuanto a esto puedo decirte que no me siento cómodo cuando veo en la televisión obras de principiantes, pienso que en aras de intereses o de expectativas de personas que tienen nivel de decisión pero no de conocimiento se exponen a la luz pública, cosas sin valor, que confunden porque lo bueno se pega, pero lo malo se pega también.

Yo estuve oficialmente veinte años ejerciendo como profesor, uno en San Alejandro y el resto en la ENA, después yo estaba estudiando en el ISA pero fui seleccionado para ser parte del equipo de dirección de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC, y debía estar en esa tarea cinco años y cuando yo acepto una encomienda es para cumplir y además estaba trabajando todos los días en el Taller de la Gráfica de La Habana y me iba a ser muy difícil cumplir con todo lo que tenía y al mismo tiempo pintar.

Coincidentemente en el país estaba surgiendo la modalidad del artista independiente y yo sabía que tenía la suerte de que mi obra se vendía, y aunque me sentía comprometido con mi escuela, tenía que hacer dejación de algo y decidí asumir la responsabilidad nueva de ser artista independiente y ver si podía resistir los embates del mercado a partir “de lo que pudiera dar la mocha”, según ese mercado oscilante, que no es fácil.

¿Qué le permiten las transparencias?

Para mí en Cuba el mayor referente en el uso de las transparencias es Carlos Enríquez; yo he querido aprovechar esa técnica no solo como hecho plástico si no como concepto, en cuanto a la transparencia de la actitud del ser humano en la vida, la transparencia aplicable conceptualmente al asunto que estoy reflejando.

Esta búsqueda está asociada a la idea de alcanzar la valía de los mejores sentimientos del ser humano a través de la obra de todos estos grandes artistas de todas las manifestaciones y de la literatura, y desde el punto de vista ético y de las ideas me siento como iluminado por Martí, por Whitman, por los grandes poetas y creadores, por Rodin, y creo que en la obra de ellos existe ese concepto de la transparencia y por eso me relacionan mucho con las creaciones de Carlos Enríquez y Servando Cabrera, pero también creo que hemos respirado todos de esos grandes antecedentes de la historia del arte, en el caso de Carlos, él supo orientar su obra a lograr que todo el mundo observara su intención de alcanzar la plenitud, a veces lo hizo exponiendo las virtudes de la hermosura de la vida, pero en otras denunciando las vejaciones al ser humano, creo que eso mismo hicieron Servando y todos los anteriores.

He tenido ese interés por apropiarme de una forma de hacer las transparencias porque realmente ayudan mucho a demostrar tu idea sobre algo, a eliminar tabúes, a develar misterios, esa es la idea, no puedo explicarlo muy bien, pero es esa mi intención.

¿Abordar su obra a través del sensualismo responde a la utilidad del mismo en tanto vehículo expresivo o es una filosofía de vida?

Yo pienso que es una filosofía de vida y que la idea de lo sensual es innata en la forma mía de crear; aunque yo haga lo que haga, dibuje lo que dibuje, figurativo o no, totalmente una mancha o una línea, siempre hay un detonante sensual; aunque no me lo proponga, la sensualidad está siempre, desde que era estudiante estuvo, lo único que se fue ofreciendo en dosis mayores o menores, en dependencia de los asuntos y de las experiencias que fui adquiriendo.

Recuerdo que cuando me gradué de la Escuela de Instructores de Arte, una de las piezas que hice fue un retrato de Beethoven y recuerdo que mi profesor me decía que lo que más le alegraba y le producía placer es que descubría una carga sensual en aquel rostro que de por sí era contraria a muchas de las cosas que se decían de sus obras, pero es que yo lo veía así.

Luego en 1973, después de tres años de graduado, inicié una serie de obras que tenían que ver con las luchas de los mambises por la independencia y no pude privarme, —y lo veía lógico porque nunca será ajeno el amor mismo a la épica, porque de por sí es un épica— de incluir rostros de mujeres, parejas, pero también cargas al machete y combates visibles.

Siempre me interesó en un momento determinado el futurismo y el impresionismo y la técnica que yo desplegaba recordaba las del impresionismo, yo buscaba unos truquitos para que la gente apreciara esa intención, porque así es como yo entendía que podía hacerse, como yo podía reinterpretar la aplicación del color con técnicas diferentes a las que habían usado antes y también todo eso necesitaba una gestualidad, una fuerza y uno de los elogios que me hacían era que podía lograr la atmósfera, la intención, el drama, del galopar de los mambises, pero que siempre había una bruma que lo acercaba y lo asemejaba a lo sensual.

Por ejemplo a mí me reconfortó muchísimo cuando vi Lucía, de Humberto Solás, el primer cuento, me dije: si hubiera sido cineasta eso es lo que trataría de hacer, porque lo que vi era justamente lo que yo hacía en mis cuadros y hubo una especie de coincidencia allí de dos manifestaciones diferentes.

En su más reciente exposición junto a Pedro Pablo Oliva, Osvaldo García y José Luis Fariñas, en el Palacio de Lombillo asume la propuesta de trabajar acuarelas; ¿cuál es su valoración de esta técnica en alianza con sus intereses conceptuales?

Esa fue una gran oportunidad que aprecio no solo por lo que sucedió sino por lo que ya está generando; fue muy bien acogida y puede marcar futuras muestras más importantes.

La acuarela es una técnica muy noble y necesaria para los que se inician en la plástica, está muy cercana al ejercicio que hace un niño en la primaria y se puede apreciar con valores artísticos profesionales a otra escala, no es que sea una técnica más válida que otras, pero ha tenido un uso continuado, ha sido ejercitada por muchas generaciones de artistas en Cuba y en el extranjero, te permite ser menos torpe al emplear el óleo o el acrílico y además es más económica.

Creo que nos hemos quedado cortos al querer demostrar su valía; conozco que en otros países este tipo de evento adquiere un valor especial, yo tuve la suerte en una ocasión de que me invitaran a exponer por Cuba en una bienal de acuarelas convocada por las Naciones Unidas; en México hay una especie de sindicato o asociación de acuarelistas que por supuesto está respaldado por numerosas exposiciones anuales, bienales, concursos y tiene hasta un museo de la acuarela, ¿ y por qué nosotros no lo tenemos?, si todos la practicamos, , si cuando llegamos a la enseñanza de las Artes Plásticas lo primero que nos dan es la acuarela y tampoco es un material técnico menor, todos nos maravillamos ante las acuarelas de Picasso o de otros artistas; deberíamos hacer museos de todas las técnicas y podría ser perfectamente en este país en que hay tantos edificios dedicados a no tener nada y a quedar como están, cayéndose.

¿Cómo es la etapa actual de su obra? ¿continuidad? ¿ruptura? ¿proyección?

Está en una etapa que reúne todo eso, para que exista continuidad tiene que haber ruptura, si no, hay estancamiento, si por algo sigue interesando mi obra y es reconocida, es porque la continuidad está en que yo mismo no me siento quieto ante lo que he hecho, siempre estoy intentando hacer más de una manera diferente e inquietante y por suerte han surgido todas estas cosas en el mundo de la tecnología, de la enseñanza y de la información, y tener hijos que están muy comprometidos con estos adelantos ya sea en el cine, la literatura y la plástica, me ayuda mucho, es para mí un reto a no quedarme atrás, estancado y tratar de superarme continuamente.

Por supuesto hay principios que siempre me acompañan; yo soy muy disciplinado, trabajo todos los días, si algo agradezco de haberme desprendido de tener que entrar un lunes y terminar un viernes es que ya no entro ni salgo, siempre estoy dentro, lo único que me hace no pintar es cuando físicamente no me siento bien, si no, estoy trabajando porque también he aprendido que todos los que desempeñan una profesión, que no tiene que ser artística, con responsabilidad siempre la están ejerciendo, los médicos vienen de su trabajo pero no desconectan y otras profesiones igual, y descansan lo mismo que descanso yo, viendo una película, oyendo música, cuando paseo, pero la dedicación es total.

¿Está conciente de su popularidad, entre los no especialistas?

No puedo dejar de ser conciente de eso porque lo aprecio cada vez que hago una exposición, o cuando me piden cooperación para aplicar mi obra a diferentes soportes utilitarios por parte de Génesis, Artex o el Fondo de Bienes Culturales, porque luego me comentan que las piezas que contienen mis obras se agotan muy rápido.

Eso me alegra mucho, y creo que a todo el mundo debe alegrarle; no considero que soy el único, hay otros muchos como Sosabravo, Fabelo, que tienen igual suerte; es importante el proceso de selección de la obra según el soporte al que se le va aplicar, cuando eso se hace bien se puede exponer la obra de los mejores artistas que no va a ser rechazada, a veces veo algunos productos que no son adquiridos pero no es por rechazo a la obra sino tal vez porque no hay coherencia entre ésta y el soporte, o porque hubo fallos en la aplicación o problemas de impresión.

Sí estoy conciente del aprecio hacia mi obra y de que no es solo en Cuba porque hay quienes se han dedicado a comprar mis piezas y  a ponerlas en venta en Miami, en Montreal y en Islas Canarias y también se agotan, y generalmente en mis exposiciones las personas tratan de expresármelo de alguna manera; sí estoy conciente de eso y agradecido además.

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