No puede ser

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Fuente: Segunda Cita, blog de Silvio Rodríguez Domínguez

…los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista (…) ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar.

                                                                                 Che

 

No puede ser que la prensa

impresa, establecida, oficial, oficialista

–según la óptica o el gusto del que la califica–

siga siendo esa magra repetición de lugares

comunes y aburridos esa diaria o semanal oferta

para el silencioso empobrecimiento de la mente la acción o el espíritu

No puede ser que la realidad

–esa señora múltiple infinita diversa–

siga siendo reducida por la fuerza

(por la fuerza de la rutina la incapacidad o el oportuno silencio)

a ese paisaje sin elevaciones desgarramientos o preguntas

(no se debiera olvidar que aquel sueño nació en unas montañas

se logró a través de los estremecimientos de la guerra

y llegó a preguntarse después si el camino del socialismo real

era real verdadero o posible partiendo de las arbitrariedades

el egoismo o la cerrazón de casi todas las puertas)

No puede ser que una misma imagen fotográfica

acompañe la misma repetida noticia

en la primera página de los escasos diarios nacionales

y aún en la prensa subsidiaria en las provincias

No puede ser que se destierre se anatematice o se sospeche

de cualquier palabra que no sea la palabra que aconsejan los manuales

que sobreviven en las mentes estrechas y que quienes la pronuncien la difundan

la compartan la ofrezcan sean apartados mecánicamente del camino

(caballeros recuerden que el camino es de todos o por lo menos de muchos y de muchas)

No puede ser que la pantalla hogareña

–ventana al mundo posibilidad de entender si fuera posible

el oscuro paisaje planetario o las sombras del modesto territorio que habitamos–

sea esa caricatura de síntesis mediante la cual un acontecimiento de primera magnitud

pierde su riqueza en la voz de algún comentarista pedagógico con esa cadencia

que se propone convertirnos en esos asalariados dóciles al pensamiento oficial

sobre los cuales nos advirtió aquel magnífico compañero en su momento

No es posible que el mismo narrador haga cada noche el mismo gesto

entone durante décadas   la misma despedida cotidiana

válida hasta el inicio del aburrimiento de la noche siguiente

No puede ser

Pero es

Y mientras sea seguiremos añorando los fulgores las audacias las victorias

y los reveses que nos hicieron hace tiempo por suerte gentes

Gentes con aspiraciones de cambiar el mundo circundante

(el mundo pequeñito familiar isleño que nos rodea pero también

el ancho planetario mundo lleno de desigualdes injusticias y crudezas

Mientras sea

trataremos de seguir siguiendo

 

Víctor Casaus

19 de octubre de 2017 / 3 a.m.

 

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