Materia de poesía


Qué importan los versos que escribiré después
ahora
cierra los ojos y bésame
carne de madrigal
deja que palpe el relámpago de tus piernas
para cuando tenga que evocarlas en el papel
cruza entera por mi garganta

entrégame tus gritos voraces
tus sueños carniceros

Qué importan los versos donde fluirás intacta
cuando partas
ahora dame la húmeda certeza de que estamos vivos
ahora
posa intensamente desnuda
para el madrigal donde sin falta
florecerás mañana

 

Luis Rogelio Nogueras

Receta de amor


RECETA DE AMOR

Tómese un par de corazones,
2 corazones grandes y completos.
2 corazones donde quepan la ternura, la cólera,
la alegría, el dolor, el error,
la pasión más absolutamente desmedida
y todo el desconcierto.
(Parecerá, a primera vista, que se podría prescindir
de algunos de los ingredientes; pero una vez que se
pruebe
el resultado, se advertirá que no hay nada superfluo.)

Mézclense bien;
añádase a los corazones -claro está-
cualquier otra porción decisiva de sus dueños
y póngase a hervir en su propia sangre
sobre un fuego muy lento.
Si los corazones son de primera clase como se recomienda,
resultan francamente innecesarias las especias, pero si
se desea
puede añadirse un pizca de cerveza, una canción o un
verso
después de que la sangre esté caliente.

El tiempo de cocción es muy variable, por eso
el guiso ha de probarse repetidas veces.
Sírvase en raciones grandes pero diseminadas
y cómase de manera despaciosa, lujuriosa, reflexiva e
intensa.
No se requieren peculiarmente favorables condiciones
de ambiente;
al revés, este plato exquisito, caprichoso,
cuece mejor si arde la llama
en dirección opuesta a la del viento.
Protéjase, eso sí, de las miradas de la gente.
Si sus propósitos son otros, sencillamente, espere:
la receta de matrimonio se publica
la semana siguiente.

GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA (Santiago de Cuba, 1943)

A modo de elegía


Poema de Waldo Leyva

No puedo evitar que me sorprenda esa costumbre
nuestra: dar de beber primero a los ausentes.
No se trata de convocarlos a la fiesta,
ni tampoco es un ritual de la memoria.
Los muertos beben solos.
A medida que los años pasan
el silencio sin ruido, ayer imperceptible,
empieza a acompañarnos,
a dejar sus huellas sobre las sábanas,
a sustituir con nuestro rostro la cara del amigo.
Ayer, mientras descorchaba mi añejo de reserva
para brindar por la llegada de otro año
supe, sin duda alguna,
que debía mojar un rincón de la casa.
Para quién era el trago? ¿A quién debía evocar?

¿Acaso a Luis, muerto a los treinta y dos años
cuando la poesía empezaba a crecer
en su garganta y le dolía en el costado
eseescuálido y turbio ángel del desamor?
¿Tal vez a Wichy el Rojo, quien seguramente
continuará en su eterno retornógrafo,
dialogando con Tristan Tzara
o con Guillaume Apollinaire, el soldado polaco
de sus versos?
Los muertos beben solos, me repito,
pero voy con la botella
hasta el rincón más íntimo de casa
donde Ángel Escobar, sudoroso y suicida,
masca alucinado hojas de curujey,
pide al alcor funesto que aparte a los forenses
y sigue diciéndonos, para que no lo olvidemos,
…moriré/ solo de mí: no llevo un clavel rojo
en la solapa, no puedo sonreír:
alguien siempre dispara
su pistola en medio del concierto…

Los muertos beben solos, insisto,
y el ámbar del añejo deja en el aire breve
una línea sin origen ni fin donde Raúl,
desde su enorme silencio, aparta la vieja pistola
de su animal civil y dice a Gelsomina:
Ven…a ver al niño enfermo
que allí en su lecho abandonado yace…
mientras Ignacio Vázquez se pone el pecho
de Sor Juana para decir los versos que le dicta
su esquizofrenia contagiosa.
¿Dónde está Juan Puga? Lo busco por la casa
y vuelvo a mi balcón pero en esta noche de diciembre
no están los flamboyanes florecidos
ni puedo intuir los almendros agrestes de su tierra.
¿Será cierto lo que una vez le dije:
empiezas —y eso duele— a ser olvido?
No tengo Pacharán, querido hermano, pero te ofrezco
este trago de ron. ¿Lo compartimos?
Los muertos beben solos
le digo a los que esperan y ríen satisfechos
sin sospechar que alguien los va a evocar mañana
derramando licor por los rincones.
Naborí ya lo dijo recordando a Simónides de Ceos
Arrobados de sueños y paisaje
creemos infinito nuestro viaje
pero ¡ay! el viaje es demasiado breve.
Hay muertos más recientes, muertos
como Jesús Cos Causse que se llevó algo de mí, raigal,
aunque dejaba, detrás de cada verso algún ruido del corazón.
Negro, brindemos por Nilda Arzuaga;
no sé si ella, en algún sitio del planeta,
se acuerda de tus versos, de aquella noche cómplice
junto a la ventana de Luz Vázquez
pero vamos a repetirlos tú y yo para que los oiga
donde quiera que esté.
Mañana la historia
le pondrá un rostro extraño
a nuestro amor y nuestras cartas serán leyendas
para los poetas de entonces.
Uno no sabe nunca en qué amor acabarse, en qué
salto cruzar las cenizas.
Hay muertos más recientes, lo repito,
muertos que nos dejaron definitivamente huérfanos.
Pienso en Joel, en su ternura brusca,
en su cortante lucidez, en su diálogo intacto con los loa
buscando una explicación para sí mismo,
para nosotros, para esta Isla entrañable que nos duele.
¿Encontraste al Bon dieu hermano?
No tengo el preparado de aguardiente
con las yerbas de monte pero bebe, bebe conmigo
este añejo hecho con las mejores aguas de la tierra.

Los muertos beben solos.

Halt!

Minientrada


Halt!

La artillería israelí sigue cañoneando
campamentos de refugiados palestinos
en el sur del Líbano.

(de la prensa)

Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño
cruje dolorosamente la grava.
Es Auschwitz, la fábrica de horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.
Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,
ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos,niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino
desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender
cómo
olvidaron tan pronto
el vaho del infierno.

Auschwitz-Cracovia octubre 21 de 1979

Dos décimas. De Tony Guerrero para Wichy; de Wichy para Ámbar


Dos décimas, una de Wichy y otra de Tony Guerrero, aparecerán en el libro Enigmas y otras conversaciones en la próxima Feria del Libro de La Habana, a celebrarse en febrero de 2013, en la colección Homenajes de Ediciones La Memoria, en la sección “Entre esos poetas que admiro” del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Víctor Casaus, 17 de noviembre de 2012

UNA ESPINELA HERMOSA
A Luis Rogelio Nogueras (Wichy )

Era una espinela hermosa
que apareció ante mis ojos,
hecha de pétalos rojos
de la más sublime rosa.
Era una voz melodiosa
que yo vengo a hacerla mía.
Era lo que él más quería.
Era su niña en un sueño.
Era el padre que era dueño
del don de la poesía.

Tony Guerrero
Prisión Federal de Marianna
27 de septiembre de 2012

SUEÑO
Los niños, versos vivos
José Martí

Cuando duermes, hija mía,
en el alma de la noche
quizás tu sueño derroche
lo que busco, la poesía.
Y luego al llegar el día
despiertas y se te olvida
el poema que dormida
compusiste sin esfuerzo.
¡Y a otros hacer un verso
les toma toda una vida!

Luis Rogelio Nogueras
(La Habana, 1944-1985)

Pérdida del poema de amor llamado “Niebla”


Ayer he escrito un poema magnífico
lástima
lo he perdido no sé donde
ahora no puedo recordarlo
pero era estupendo
decía más o menos
que estaba enamorado
claro lo decía de otra forma
ya les digo era excelente
pero ella amaba a otro
y entonces venía una parte
realmente bella donde hablaba de
los árboles el viento y luego
más adelante explicaba algo acerca de la muerte
naturalmente no decía muerte decía
oscura garra o algo así
y luego venían unos versos extraordinarios
y hacia el final
contaba cómo me había ido caminando
convencido de que la vida comienza de nuevo
en cualquier esquina
por supuesto no decía esa cursilería
era bueno el poema

lástima de pérdida
lástima de memoria

 

Luis Rogelio Nogueras

Mensaje


Poema de Wichy publicado en el libro “Imitación de la vida”

Para Eduardo Galeano y Helena y Verónica, y la bella
muchacha cuyo nombre no recuerdo y también  —por qué no—
para Pepa Lumpen

Cuando anochece
tarde temprano
cuando hay algunas
pocas muchas
sombras sobre las revueltas aguas del alma
y en alguna parte aúlla hambrienta la ira con la máscara de
la desesperanza
y por un rato se aquietan los dedos
(esos dedos que hay veces también de locura en locura
de fondo en fondo van a entibiarse en los cabellos del sueño
o palpan la cuchilla de luz que entra por la ventana
para finalmente agonizar como un símbolo fácil sobre las babas del polvo)
entonces
hunde el escriba su vida y obra
en un suéter
se cubre de los ciegos astros con una gorra de lona
y se va a cojear sus penas por la gruesa
indiferente helada muerta
arena de una playa española
rumiando las delgadísimas lágrimas que atesora para mañana
haciéndose trampas a sí mismo con las viejas cartas marcadas del ayer
Y si hay un poco de viento y vítreo ron en la sangre mejor
para no ver el asmático pecho del mediterráneo
Para no oír sus jadeos de moribundo
para llorar con él por sus fantasmas y su pureza envenenada
(igual lloraría el escriba a sus muertos empujados al muere a sus vivos sin sepultura)
Y si aparece don Pancho algo le dice que el escriba no está hoy
para mujeres emparedadas
ni mucho menos para reír de aquella francesa que leía una novela
mientras él bufaba tratando de hacerle el amor
Y don Pancho se marcha con ralenti en un largo primer plano
para desaparecer (menos mal que no para siempre)
llevándose su horno crematorio
con el que habremos de limpiar algún día al mundo de ancianos
pero acaso también de niños porque todos somos al cabo culpables

Y el escriba sigue su paseo inmóvil
hasta que se amansan un poco las revueltas aguas de su alma
y los dedos vuelven a pedir pan de palabras
y entonces loco hermoso vivo y felizmente un poco muerto de coraje también
el escriba regresa a sus papeles
echa en un rincón la gorra se desnuda del suéter
y hunde con furia las uñas en esa cuartilla desesperada
tañe palabras que harán palidecer a los espías
muerde esos vocablos duros desconocidos refulgentes
con los que también se venga (desde cerca)
todo el amor cortado y sus raíces
toda la belleza mancillada de nuestros rotos
todos los escupitajos al rostro del coraje
las venas abiertas de América Latina
los gritos de una niña violada una noche por gringos borrachos
en la verde maleza envilecida

Barcelona-La Habana, junio de 1980